miércoles, 16 de enero de 2013
Caricias de manos invisibles.
¿Os habéis planteado alguna vez todo lo que puede hacer el viento?, con toda esa fuerza con la que sopla puede hacer cualquier cosa, desde mover las ramas de los árboles, farolas... hasta puede llegar a crear tornados. Pero, a parte de eso, ¿os habéis llegado a parar y a poder sentirlo? Cuando sales a la calle y hace viento, mientras caminas sueles pensar en lo molesto que puede llegar a ser que te remueva el pelo contra la cara, que, de vez en cuando, arrastre arena y te entre en los ojos o en la boca, que te cueste caminar... Pero no nos detenemos a fijarnos en lo bueno. Si un día que hace aire estás en la calle, ya sea a solas o en compañía, detente a sentirlo, sí, cierra los ojos, estira los brazos... Siéntelo. Deja que te roce, que te acaricie la piel, que te susurre al oído con esa fuerza con la que sopla, que te remueva el pelo y sientas como te roza por la espalda, siéntete a solas por un momento, deja la mente en blanco, ¿lo notas? Es una sensación increíble, como si miles de seres diminutos se dispusieran a agruparse y hacerte sentir cosas inexplicables, caricias de una mano a la que no puedes ver... Dependiendo de la persona que se detenga a sentirlo puede experimentar sensaciones distintas, pero no por ello dejan de ser igual de espectaculares y difíciles de transmitir a los demás, es algo que cada uno experimenta de una manera diferente y que hace que te sientas por un momento única e inigualable en esta Tierra.
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