martes, 28 de febrero de 2017

¿Y si...?

Y hoy, por la noche, me apetece escribir. Me apetece escribir desde mi silla de la mesa del comedor, porque estoy cómoda y a la vez no, porque así me aseguro que no pierdo la compostura y, sobre todo, no pierdo la postura en todo esto. Hoy, después de tanto tiempo, me dejo fluir, dejo que las palabras salgan solas. Sin pensarlas. Que fluyan. No pienso en ellas, puedo prometerlo y cumplir con mi promesa, pero no puedo prometer y cumplir con que no pienso en nada en absoluto. Supongo que siempre estoy pensando, supongo que mi mente no descansa, supongo que simplemente funciono así. Podría decir, asegurar y perjurar que no pienso en aquello que pudo ser y no fue. Podría repetir los mismos pasos asintiendo a que la esperanza se ha evaporado, pero ¡qué tonta e ilusa sería si creyera que por decirlo en voz alta llegaría ser verdad! No, supongo que no es mi estilo. ¿Y cuál lo es? ¿Venimos acaso con un estilo marcado? No lo sé, y si así fuera, tampoco sabría definir el mío.
Esta noche, sin saber muy bien la razón, tiemblo, no tengo frío, aunque mis manos sí noten un ligero helor. Pienso, pienso mucho y, generalmente, pienso en todo. La cabeza me da mil vueltas. Pienso en el universo, en sus planetas y en el número infinito de estrellas que recoge. Pienso en posibles dimensiones y en versiones opuestas a nosotros en ellas, en una yo mala, en una yo friki, en una yo a la que no me gustaría enfrentarme, en una yo música, en una yo de mil maneras distintas, separadas y a la vez unidas en algo común; yo. Pienso en un mundo donde las especies hayan evolucionado de manera distinta, y donde la especie dominante no sea la humana, porque... ¿Por qué no podrían dominar en otro mundo los elefantes, por ejemplo? ¿Por qué no? También pienso en un mundo sin penurias, sin hambre, sin guerras... De nuevo soy una pobre ilusa, pero... que nadie me quite el libre pensamiento ni mi enorme imaginación. Ya nadie habla de estas cosas. ¿Y si hay fantasmas entre nosotros? ¿Y si la versión mala de nosotros se encuentra realmente en esta dimensión? ¿Y si vivimos en una mentira o en un eterno juego en el que las cosas salen bien cuando un niño coge su consola y nos manipula, pero si nos deja a nuestro aire solo cometemos errores? ¿Y si aquello que creemos que nos fortalece nos hace aún más débiles? ¿Y si aquello que crees ver no existe y son meras ilusiones ópticas? ¿Y si...? Me podría tirar una vida entera planteando miles de "y si...". ¿Adónde me llevaría todo eso? ¿A alguien con mis mismas inquietudes? ¿Con mis mismos descerebrados pensamientos? Quién sabe. Tal vez seas tú, quien está leyendo esto y por eso llegues hasta el final de este texto, tal vez pienses: ¿y si no se acabara aquí? ¿seguiría leyendo más? ¿seguiría imaginando más? No sé, dímelo tú. Cuando tu mundo se desmorone... Tal vez pensar en universos paralelos no funcione, tal vez te hunda más, pero ¿y si imaginarlos te motiva a llevarlos a cabo y a que todo mejore? No sé, pero... ¿y si...?