lunes, 4 de febrero de 2013
Es natural, no ofensivo, a quien no le guste... ¡Qué no mire!
Decidí que hacer lo que deseaba era lo mejor que podría hacer, que ya no me importaban esos comentarios ajenos, tanta palabrería de gente inmadura. Así que tomé mi camino y me encaminé hacia mis deseos, hacia donde el cuerpo me pedía ir, y lo encontré a él, ese ser tan grande, fuerte e inteligente y a la vez tan pequeño, indefenso e ignorante de ciertas cosas. Y me llevó a otro mundo fuera de lo lógico y de lo ordinario, me llevó a un mundo donde las cosas suceden por su propia naturaleza y no se guían los acontecimientos únicamente por sentimientos. Me enseñó que existe la pasión, el deseo entre dos personas sin necesidad de relación y que el ansia de piel con unas caricias, unas miradas, unas sonrisas y unos besos no se sacia del todo. Que notar el palpitar de su corazón bajo la palma de mi mano hace que el mío de un vuelco y necesite besar sus labios, sí, esos labios que a simple vista puede que no se aprecien demasiado, pero que al acercarte te das cuenta de que son grandes, gorditos y suaves, y a medida que te vas acercando se vuelven más y más sensuales hasta que el deseo de besarlos se hace prácticamente insoportable. ¿Y esas caricias?, ¿qué pasa con ellas? Pues es sencillo, cuando él desliza las yemas de sus dedos por mi cuerpo... El vello de éste se eriza y la sangre que corre por mis venas empieza a correr con más fuerza haciendo que mi corazón tenga que bombear cada vez más rápido, lo que acaba provocando que yo lo acaricie a él, y creo que eso aún me gusta más que cuando él me acaricia, porque es ver como evoluciona su rostro, de una expresión de felicidad a una expresión de "¿en qué estaba pensando?, ¿qué le estaba diciendo?" y a una expresión de "que agusto que estoy, me siento mejor que nunca", y vas notando como las comisuras de sus labios van cambiando y sientes que tu mundo se pierde por completo en ese instante, y entonces es cuando acaba de cerrar sus ojos y se siente completamente tranquilo, como si hubiese desconectado del mundo y no le funcionara otro sentido que el tacto al notar mis caricias... Es algo increíble. Aunque aún puede volverse más increíble en el momento que piensas que ya no le apetece nada más y te coge por el brazo, por la espalda o te gira la cara al lado contrario para que lo mires y de golpe, sin que te lo esperes, te besa, eso sí que es una sensación increíble e imposible de transmitir con palabras, es algo... ¡qué hace que te vuelvas loca! Nada mejor en esta vida que que te sorprendan, porque es lo que hace que te sientas en las nubes y, por tanto, mucho más que especial. Y si encima le sumas que lo que hace lo hace con picardía, bromeando o haciendo cosquillas... Está todo mucho más allá de lo especial. Así que a alguien así, pase lo que pase, no hay que dejarlo escapar, es una oportunidad única en la vida, ¡aprovecha que aún eres libre!
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